
La veteranía es un grado, y ayer se volvió a demostrar en uno de los partidos de octavos de final del Masters 1000 de Miami. Tommy Haas, a sus 34 años, dejó en la cuneta a Novak Djokovic tras arrollarle por un contundente 6-2 y 6-4. El alemán jugó de lujo desde el fondo de la pista y cerca de la red, haciendo inútil cualquier atisbo de remontada tanto en el primer set como en el segundo.
Es verdad que hizo mucho viento y eso no es algo que sea especialmente agradable para jugar a tenis, pero sopló por igual para los dos. Haas jugó agresivo y sin nada que perder, mientras que el número uno del mundo no se encontró a gusto en ningún momento.















